Entrada Nº7: "Aquella vez que... #1"

 ...

Como probablemente ya sabréis, el día de hoy contaré una anécdota de mi vida. Como ya lo había dicho en la entrada anterior, os di a elegir entre "aquella vez que casi quemo mi casa por culpa de una partida de ajedrez" o "aquella vez que una militar de Yemen me escribió por correo". Por lo que leí en los comentarios solo hubo uno, algunos de ustedes una sola persona me mencionaron me mencionó que querían que quería la primera historia, así que el día de hoy os te presento:


"Ajedrez en llamas"

Todo empezó un día de verano. Yo era un chico de 16 años (creo), castigado por alguna razón que tampoco recuerdo. Lo que sí recuerdo es que estaba aburrido en casa. Como no tenía nada con lo que entretenerme en aquellos momentos, mi hermano me propuso jugar al ajedrez, ya que hacía bastante tiempo que no jugábamos. 

Y bueno, esa mañana estuvimos haciendo eso, jugar al ajedrez. Algunas partidas las ganaba mi hermano, otras las ganaba yo. Lo divertido de eso era que los dos éramos y seguimos siendo muy malos, por lo que se podría decir que estábamos nivelados.

De repente, mi padre llegó de trabajar y nos vio jugando. Se animó y, antes de irse a cocinar, hizo unas cuantas partidas contra nosotros. Al observar lo malos que éramos jugando, nos propuso lo siguiente: 

"Si me ganáis en una partida de ajedrez, os quito el castigo"

"Buah, que fácil me lo ha dejado." -Me dije a mí mismo. 

Como mi madre llegaría dentro de un rato, él nos dijo que vayamos practicando mientras él cocinaba.

Total, que estuve practicando una y otra vez con mi hermano hasta que nos sentimos listos para derrotar a mi padre.

Papá, ya está, vuelve. -Dijo mi hermano. 

Mi padre en aquellos momentos estaba friendo patatas, por lo que vino con prisa para hacer una partida contra mi hermano primero, ya que tenía que revisar las patatas

La partida empezó y, en los momentos que mi hermano se quedaba pensando en cuál ficha mover, mi padre se iba a la cocina a comprobar que las patatas estuviesen bien. Después de un rato mi padre acabó ganándole a mi hermano.

Venga, ahora me toca a mí. -Le dije a mi hermano. 

Mi padre puso otra tanda de patatas a freír. Posteriormente, vino a la sala a jugar contra . Y bueno, aquí no hay mucho misterio, en unos cuantos movimientos mi padre me ganó, pero al verme frustrado por haber perdido una oportunidad tan valiosa de quitarme el castigo además de que me quejaba de que el ajedrez era un juego injusto, decidió darme otra.

Lo que mi padre no sabía en aquel momento es que "esa oportunidad que me había dado" duraría más de la cuenta. Aquella partida fue un poco intensa, por alguna razón estaba pensando antes de mover alguna ficha. Estaba casi empatado contra mi padre.

En mi cara se podía notar una sonrisa, estaba delirando sobre qué haría primero después de que mi castigo me haya sido quitado. Cuando, de repente, sucedió algo inesperado para toda Latinoamérica unida.

De la cocina salía humo negro, acompañado de un olor a aceite quemado muy fuerte. Mi hermano fue quién se dio cuenta de eso. Mi padre reaccionó a tiempo y se fue corriendo hacia la cocina. Yo estaba un poco preocupado de que aquello fuese ocasionado por mi culpa, por no saber aceptar la derrota. Aquella sonrisa que tenía en la cara se había transformado en una mueca de preocupación.

Aún con el miedo que sentía, me acerqué a la cocina a ver qué sucedía realmente. 

El humo era negro y denso. El olor era insoportable, no sé si alguna vez habrás olido aceite quemado, pero si no lo has hecho, es mejor que no lo hagas

En el techo había humo acumulado, la llama de la cocina estaba tan alta que sobrepasaba la olla en la que estaba. Mi padre cogió una taza con agua y la echó encima de la olla para comprobar si podía calmar el fuego lo suficiente como para apagar la llama de la cocina. Mi hermano estaba allí, ayudando a mi padre.

(No lo había comentado antes, pero tengo dos hermanos: Uno es menor que yo por solo "2 años", el otro es menor que yo por "14 años". Entonces, si hacemos cálculos, nos daremos cuenta de que, mi hermano más pequeñotenía, en aquel entonces, "2 años").

El olor era tan insoportable que decidí cargar a mi hermano pequeño e irme al balcón a ver si podía escapar del olor

Incluso allí, el olor aún persistía. Lo que me consolaba un poco en aquel momento es que mi hermano pequeño estaba tranquilo a pesar de la situación en la que estábamos. Estuve jugando un rato con él, hasta que el humo dejó de salir. Encendí la televisión y distraje a mi hermano con ella.

Después de eso, me acerqué a echar un vistazo para cómo iban las cosas: El techo y la parte superior de las paredes estaban negros. Las cosas que había en la cocina también. A mi padre lo noté un poco más aliviado por haber extinguido el fuego, pero aun así lo notaba un poco molesto, no conmigo, como yo pensaba que estaría, sino con él mismo por haberse distraído en un momento tan inoportuno.

Si os lo preguntáis, a día de hoy parte del techo aún sigue negro; sin embargo, las paredes ya no lo están. Mi padre ya no hace dos cosas a la vez cuando está en la cocina, sino que se concentra solo en hacer una sola cosa a la vez.

Y yo...

Bueno, yo no he vuelto a jugar al ajedrez desde entonces...


FIN



Y bueno, eso fue todo por el día de hoy, espero que os haya gustado y ya saben, nos vemos en la próxima.

Hasta pronto, persona, animal, cosa o extraterrestre que esté leyendo esto  👋👋

PD: Posiblemente, alguno de ustedes se habrá dado cuenta de que he tardado bastante en subir la Entrada N.º 7, bueno hay una razón para eso, y es que me dio pereza 😅😅. 

Sí, no hay más, solamente eso, pura pereza...

Comentarios

  1. Al final estuviste castigado todo el verano.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares